viernes, 25 de enero de 2013

Friday


Hoy ha sido uno de esos días en que si me dijeran que hiciera un balance diría que ha sido muy positivo. A pesar del largo listado de cosas que hacer y de los quebraderos de cabeza y los malos sueños que me han dado alguno asuntos de mi tutoría, hoy tenía las cosas muy claras. Probablemente haya sido eso lo que ha hecho que todo fluyera y las cosas se fueran colocando solas. Por eso he llegado a la última hora de clase, mi tutoría, todavía llena de vitalidad. Curiosamente hoy, viernes y a última hora, estaban casi todos en clase. He preguntado quién ha hecho los deberes y quién no, y tengo que decir que les honra su sinceridad, no me engaña ni uno... o no se arriesgan a que los pille. Lo siento pero es parte de la nota, yo trabajo, ellos también.

Es un curso un poco complicado porque hay días que es difícil alcanzar un nivel de implicación en que prevalezca la cordialidad y en lugar de ser profesora más bien parezco un guardia. Sin embargo, poco a poco las cosas han ido cambiando. Lo sé porque el otro día me sorprendí diciéndoles que haríamos un trabajo, que el mural de la pared está vacío. Precisamente este curso que tengo mi aula las paredes están más vacías que nunca.

Hoy, a pesar de ser viernes y arrastrar el peso de la semana me sentía ligera, el chip lo tenía en el inglés sin interferencias y estaba deseando terminar el rollo de la traducción que les había mandado para empezar con un  Powerpoint y hacerles hablar.

Hay que ver el provecho que se puede sacar de una diapositiva de Power Point, una sola, pues había preparado varias. A veces tengo un rollo que ni yo misma me reconozco. Una foto de Pedro y María, tal cual, y cuatro datos: nacidos en Cambridge, profesores de X e Y, les he puesto a casarse este verano, más tarde se han comprado una casa en París y con una prole de cinco hijos en diferentes fechas. Se trasladan a Nueva York, se separan y vuelven a Cambridge. Hemos construido la historia a base de preguntas y más preguntas hasta que he empezado a oír movimiento de mochilas  y sintiéndolo mucho por los que ya habían recogido les he dicho que para la siguiente clase tenían que escribir la historia que habíamos construido.

Total, para ser viernes, no ha estado nada mal, hoy han hablado mucho, pero en inglés.

domingo, 13 de enero de 2013

Faltaba María

 
Todo empezó cuando llamó la tía diciendo que había enviado un "giro inmediato"  para "el Niño", nada que ver con la lotería, no, para el que tengo de Erasmus. Así que, al día siguiente, me dirigí a Correos a recogerlo. Me acerqué al mostrador donde me atendió un empleado joven, tan alto que me pareció que yo no le llegaría  ni a la cintura. Me hizo pasar a un extremo del mostrador y me pidió el número de localizador y el DNI. Al abrir la cartera el primer documento que apareció ante su vista fue el carnet de conducir. Le faltó tiempo para decirme que con ese documento no podría identificarme, que no servía, que era necesario el DNI. Mientras sacaba el DNI, algo en mi cabeza me dijo que iba a tener problemas. Efectivamente, no me equivoqué. Pacientemente esperé a que cotejara los datos del carnet con la información que le aparecía en pantalla hasta que finalmente habló: "no puedo dártelo, no aparece María"

Siguió una conversación sin sentido donde argumenté que le había dado el número de localizador y estaba perfectamente identificada con mi DNI. Además mi domicilio personal estaba en el DNI, dato que también había sido requerido en el trámite del giro. Le explicaba todo esto mientras que en mi fuero interno ya sabía que mi retahíla de razones no era ni más ni menos que el pataleo del que se va a ir tal y como ha llegado. Impávido y machaconamente insistió: falta el "María". Ya con todas las alarmas encendidas le respondí que Marías, en España, somos todas, lo demás es lo que nos diferencia, y dando los buenos días salí por la puerta muy enfadada.

No le dio la gana dármelo y punto. Una coma de más o de menos o una tilde dudosa le habría servido igualmente para invalidar la prueba que le presentaba. Si rechazaba hacer efectivo el giro porque no existe un "María" delante del nombre, qué pasaría si en lugar de Díez se hubiera tratado de Diez, aunque igual de este detalle, él, no se habría percatado, porque una cosa es darse cuenta de que falta "María" y otra muy diferente ser consciente de la relevancia de una tilde o una coma en el lugar adecuado.

Decía mi tío que hay personas a las que les pones una gorra de plato y se creen capitán general. Lo mismo les pasa a ciertos individuos cuando los colocas en determinado lado del mostrador. Se impregnan de poderío, de esa jurisdicción de barra desde donde desarrollan esa capacidad y habilidad para encontrar placer moviéndose sutilmente entre vericuetos y resquicios hasta encontrar los cinco pies al gato, hasta descubrir la prueba que legalmente les dé derecho a complicarte la vida, a amargártela aunque solo sea un poquito, porque de ello depende su felicidad y bienestar. 

Recuerdo otro caso como éste en la DAT que corresponde a mi Centro. Normalmente, cuando tengo que solucionar algún problema voy por la mañana, porque me viene mejor y porque hay más personal atendiendo. Raro es el caso en que salgo de allí sin realizar el trámite  y cuando no es posible no es por falta de buena voluntad. Sin embargo, por la tarde suelen turnarse y a veces solo hay una persona. Si coincide que es Fulanita, un simple trámite se convierte en una odisea hasta el punto de que la última vez que entré por la puerta y la ví me quedé petrificada sin capacidad de juicio para decidir si mi siguiente paso debería dirigirse hacia dentro o hacia fuera del recinto. Y ello, a  pesar de la carrera que me había dado para llegar antes de que cerraran. Hubo suerte y cuando la encantadora empleada empezó a poner pegas, un alma compasiva que trabajaba en el interior se percató de la situación y tras dirigirme una mirada cómplice soltó en alto la dirección que necesitaba. Quedé salvada.

Ni que decir tiene que cuando falla un eslabón el resto se trastoca. Así que la cuestión "María no aparece" trajo consigo una interminable sucesión de llamadas  de mi a la tía -que nunca descolgaba porque a la cuarta llamada por alguna razón se corta- y de la tía a mí  cuando ve las "perdidas".

Finalmente consigo que vaya a Correos y deje constancia del "María". Feliz y contenta me llama el sábado para decirme que ya está todo solucionado, que le han gestionado un nuevo "giro inmediato" (ya llevamos 4 días del inmediato), cobrado otros 3,45 euros por emitirlo y roto y tirado a la basura el anterior "para que no se equivoque".   

Salí de casa escopetada, podría decirse que casi en zapatillas de la prisa que me entró, con la esperanza de encontrarlo allí y decirle las consecuencias del "María" de marras.  Y estaba. Esperé mi turno y cuando me llegó entregué la documentación para que me abonara el giro. Después le conté en qué había derivado su "María", lo que había generado su incompetencia y mala voluntad: los paseos innecesarios de una persona de 82 años, las llamadas teléfónicas,  lo del nuevo giro en lugar de una rectificación de los datos y el nuevo pago injustificado, ya que los únicos responsables de todo aquello eran las personas que habían tramitado el giro, empezando por él y en ningún caso mi tía. Le pedí que se identificara porque iba a presentar una reclamación. A la tía y a mí nos habían tocado demasiado las narices, aunque solo fuera por dignidad ahora nos tocaba a nosotras. 

Ya tengo el esrito: dos folios completitos letra tipo Colibrí tamaño 11. Mañana voy a que me lo registre.

martes, 1 de enero de 2013

Feliz 13. Me voy de Erasmus

Podréis pensar que se me ha ido la cabeza con el 2013 porque termina en impar, pero no, a mí que los años nuevos sean pares o impares me da igual, al menos hasta ahora es un tema que no me ha afectado. Ya tengo hecha la maleta, salgo esta noche para mi destino. Podría haber sido que no pero al final es que sí. Me lo merezco, después de estos días de encierro entre caldos, lombardas y asados.. ya es hora de dejar los vapores. He guisado tanto que es posible que todavía huela a gamba, incluso que yo misma haya adoptado la forma de gamba. Ya es hora de que cuelgue el mandil y me vaya de Erasmus. 

Me explico, no estoy desvariando, es el hijo el que se va, ¡por fin!  ¿Estás contento, que te vas de Erasmus? , me contesta. En mis tiempos no había Erasmus, no sabes la suerte que tienes. Ya madre, me contesta, pero no digas, que cuando te fuiste hace unos años, fue como si te fueras de Erasmus. Sí, casi, contesto yo, sin darle la menor importancia.

Aprovechando lo que queda de vacaciones de Navidad pasaremos unos días juntos, porque él lo ha dicho claramente: en Semana Santa no vengo, que me voy a hacer una ruta con los amigos.

Y yo, como madre, le insisto: estudia, no repitas.

Vuelvo de Erasmus el 7.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Feliz Navidad. Feliz Sanidad

 (No estoy interesado en explorar el significado de mi existencia; solo quiero saber si realmente existo)

La red, ¡ay la red!, ¡qué tramposa es! Siempre consigue salirse con la suya. Busque o no busque a veces acabo encontrando, no lo que quiero, sino lo que no andaba buscando. Internet es como un salto al vacío de dóndes y cuándos, es un no saber qué pasará a continuación. Hay tanto y tan variado que es difícil sustraerse a la tentación de dejarse llevar. Frecuentemente empiezo con una idea definida de lo que quiero y termino en algo completamente diferente, ajeno a mi interés inicial pero que llama igualmente mi atención. Cuando tengo tiempo no me importa, y si me hace reír sé que merece la pena.

Así encontré esta página cuyas imágenes psicoterapéuticas me hicieron reír muchísimo en estos tiempos en que nos quieren enfermar la Sanidad. Inmediatamente las copié porque, muy probablemente, las utilizaré en alguna clase. He hecho una selección y con ellas os deseo a todos Felices Fiestas.

Que seáis muy felices.

(¿Trastorno de apego? ¿Eso es lo mejor que se le ocurre, doctor?) Mirad el bomerang por los aires.
(Otra vez la reina desprotegida.... todavía sigues enfadado porque Mami no asistió al recital de piano de 4º grado?)
(No tiene problemas con la politica de confidencialidad?
 (No, Doctor, me temo que es su tiempo el que se ha acabado)
 (Deje de preguntarme sobre mi madre o le borro de amigos)

(Cuántas veces le he dicho que no se ponga esa maldita corbata?

(Cualquiera que sean las pequeñas técnicas catárticas que le enseñaron, Doc, párelas ya mismo.)
(Con todos mis respetos, encuentro innecesarias sus observaciones vilipendiosas sobre el "cerebro reptiliano")

(Baje dos veces por la Calle de la Aceptación y envíeme un tuit por la mañana)

domingo, 9 de diciembre de 2012

Entre alfileres.

Gracias, María

Estos son mis alfileres de colores. Ayer vino María a decirme que tenía un regalito para mí. Me parecen fantásticos. Además ha dado en el clavo: me gustan los colores y las mariposas. Utilizo mariposas grandes de colores, entre otras cosas, para adornar mis plantas. Por cierto, podría seguir hablando de plantas, pero no, da la casualidad de que anteayer estuve entre alfileres. El cubrecolchón de la cama de  mi hijo arrastraba y no había forma de pasar la aspiradora en esa habitación sin riesgo de llevarse por delante el susodicho cubrecolchón e incluso casi el colchón entero. Más que del cubrecolchón estaba cansada de mis aspavientos cada vez que se enredaba en la aspiradora. A esto le meto yo cinco centímetros y no vuelve a arrastrar en la vida, igual ni se ve pero me voy a arriesgar

 Cuando abrí la caja de la costura para coger alfileres, aguja e hilo -dedal no uso- encontré aquella preciosa blusa, que llevaba esperando desde el verano. Y entonces me acordé de la tía. 

Se le había descosido casi todo el dobladillo de la parte de abajo, por eso no la había vestido el verano anterior. Los veranos pasan tan rápido que no hay lugar para agujas ni alfileres. Pensaba todo esto mientras la contemplaba entre mis manos, levantada la tela al aire: era de un rosa suave, casi transparente, el tacto agradable, ligero. Resaltaban discretos unos redondeles alargados bordados en blanco por toda la parte de delante. La parte de atrás era lisa, aunque solo aparentemente, porque al movimiento se apreciaban unas ondas, unas aguas inseparables de su ser.

Puntada a puntada rehice todo el dobladillo vigilando que las puntadas no se marcaran mucho por el lado derecho. Revisé el resto. En la parte del cuello colgaba una tira de la misma tela: no me gustaba, la quité. Al remate de una de las mangas, cortas hasta el hombro, se le había ido una puntada: la cosí. Algunos hilos sobresalían breves de su bordado: los corté a ras. Volví a pensar en la tía. 

Claramente era de los años sesenta, de cuando se fue a Alemania. Recuerdo esa etapa de su vida a través de algunas fotos: la tía con sombrero y abrigo, tacón medio y unas bonitas piernas que solo se dejaban ver desde mitad de la pantorrilla. Esas fotos que solo reflejan lo superficial sin dejar traslucir ni un solo atisbo de añoranza por la patria. Esas fotos que hablan a medias y nos dejan imaginar.

Aunque la tía compartía con mi madre la afición por la costura nunca fue tan perfeccionista como ella. No, no la había confeccionado ella. Una etiqueta en alemán en el cuello - ya desgastada e ilegible por los muchos lavados- lo corroboraba. ¿Cuántas veces se habría puesto la tía aquella blusa?

Volví a levantarla al aire y revisé que todo estuviera en su sitio. Muy bien, ya estás lista para visitar a la tía.

(Gracias, María, por traerme inspiración.)

viernes, 5 de octubre de 2012

Oxímoron

Almond Blossoms (Van Gogh)

Traviesas plumas escriben,
palabras sin sentido,
cuentos incontables
al dictado de despiertos sueños.

Tristes risas juguetonas
vuelan tras el aire quieto,
lo bañan en el cauce seco,
se lanzan por columpios afilados,
caen sobre vacíos llenos.

Miel amarga, dulce hiel, sois testigo
de abrazos partidos, de falsas verdades,
de dulces lágrimas…
esparcidas por la nada.

Fríos soles de almas desalmadas
Arropaos de lunas rosas,
de noches blancas,
del rubor del alba.


lunes, 17 de septiembre de 2012

No sé, no sé...

¿Por qué las palabras se las lleva el viento?

¿Por qué las modelos no se ríen cuando desfilan?

¿Por qué hoy he dejado liso el vaquero de arrugas del hijo? 

¿Por qué dicen que Rajoy es un primo de riesgo?

¿Por qué la trompeta, que tiene un nombre muy normal o incluso basto, suena bien?
(Trom-pe-ta, trom-pe-ta, TROM-PE-TA: no me suena bien)

¿Para qué me  vale a mí septiembre si siempre suspende?

¿Por qué la luz del pasillo está siempre encendida si las compañías eléctricas ya son lo suficientemente ricas?



¿Por qué no venden regaderas sin alcachofa si al final siempre tiras de chorro?

¿Por qué los autobuses y camiones tienen volantes tan grandes? Sí, ya lo sé, por la desmultiplicación pero ¿qué demonios es eso?

¿Las teles son cuadradas para no confundirlas con las lavadoras - he leído en algún sitio?

¿Por qué es tan difícil quitar el plástico de un CD (o DVD o...), que dan ganas de tirarlo al suelo y darle tres pisotones? 

¿Por qué seguimos soportando etiquetas de la ropa en el cuello?

Y la que más me intriga: ¿Por qué cuando hago cosquillas a Alex, de cuatro años, me río yo?