viernes, 26 de marzo de 2010

Plagio


Dudé mucho si ir a clase o no, me daba pereza, no iba a provechar la tarde. Conduje hasta la estación de Metro más cercana. Imposible aparcar, si me alejaba más tendría que andar durante unos minutos y llegaría tarde. Pensé en quedarme en la biblioteca, estaba al lado. No, no llevaba nada que pudiera usar allí, lo había dejado en casa. Finalmente decidí que me convendría ir, iban a hablar sobre una práctica.

Llegué tarde, me perdí los comentarios iniciales. Al cabo de unos minutos, cuando ya estaba ubicada, pregunté unas dudas sobre un apartado que ya se había comentado. Seguidamente mi compañera de al lado me hizo una pregunta y, mientras le contestaba muy bajito, escuché que alguien mencionaba algo relacionado con boli azul. Pensé que no tenía la menor importancia, que no iba conmigo.

-La gente pregunta cosas raras, raras, algún chascarrillo que está contando, me dije, desconecto.


La profesora es muy amena dando clase, utiliza mucho el lenguaje corporal y no escatima ejemplos para ilustrar lo que dice. Como cuando contó aquello de que el café despeja bastante cuando tienes que estudiar por la noche, pero claro, no a todo el mundo le sienta bien. Ella, sin ir más lejos, encontró razones de peso para dejarlo. El café solo le gusta si moja magdalenas, así que estudiar de noche le engordaba -lo dice mientras simula tener un vaso en la mano izquierda y con la derecha hace como si introdujera algo en él una y otra vez.

O aquella otra, que me hizo removerme en mi asiento, en que comentó que los cirujanos suelen ser muy altos y los neurocirujanos aún más. Esto se lo había contado un amigo en una ocasión en que se encontraban en un hospital. Por lo visto hay estudios al respecto. Parece ser que la naturaleza es sabia y cuando dota de gran inteligencia a una persona también lo hace con su físico. En la clase siguiente matizó: no necesariamente, para tranquilidad nuestra.


Volviendo a lo anterior, había dos direcciones de correo electrónico en la pizarra. Estaba anotándolas cuando la profesora dijo que la práctica se podía enviar por correo ordinario o entregársela a ella personalmente.

-O por correo electrónico, dije yo terminando de escribir.

-Que yo sepa, de momento no es posible enviar por correo electrónico ningún texto escrito a mano y, además, con boli azul, contestó con tono divertido. Quedaba claro lo del boli.

Fue uno de esos momentos en que el impacto te deja mudo, que lo único que cabe ante una aseveración semejante es formular una nueva pregunta para cerciorarte de que la percepción no te está jugando una mala pasada.

-¿Quieres decir que tenemos que escribir la práctica de puño y letra, dije incrédula.

Asintió con la cabeza.

Necesitaba ganar tiempo en mi mente, no sabía para qué

-¿Quieres decir que en el siglo XXI, en plena era tecnológica, una universidad pide a sus alumnos que entreguen una práctica manuscrita? ¿Y esos dos correos electrónicos?

-Tú me la envías por correo electrónico, yo te la corrijo y una vez corregida la escribes a mano y la entregas. (-Y tú la tiras a la basura ,me contuve)

- ¿Pero por qué?

-La gente copia las prácticas, así que el Equipo Docente ha decidido que mientras las escriben, aprenden.

Todavía no me lo creía. Intenté buscar otras posibles razones subyacentes: podría tratarse de una broma suya, podría ser la idea de algún profesor lumbrera, una venganza contra la misma profesora o un intento de impulsar la industria del boli -el azul- en tiempos de crisis.

Tampoco tenía claro si me extrañaba más lo que acabada de oír o el hecho de que no se produjera ninguna otra intervención que respaldara mi queja, así que empecé a asumirlo. No me constaba haber escrito ningún trabajo a mano desde mi época de EGB. Sí es verdad que intercambio correspondencia tradicional con una amiga inglesa. Salvo eso y alguna que otra cuestión menor relacionada con mi trabajo, el teclado hace tiempo que ha sustituido al boli.

El término copiar empezaba a adquirir un significado que se escapaba a mi entendimiento y se extendía sin control de un ámbito a otro. De buenas a primeras nos acabábamos de convertir en presuntos culpables con castigo impuesto.

Los pensamientos venían uno tras otro a mi mente demandando atención. No sabía por cual empezar. Evitando ponerme a la altura de la riqueza de vocabulario de la presidenta de la Comunidad de Madrid me dije: pintan bastos, sé práctica.


No tenía pensado hacer trampa pero si para evitar que copiáramos (cheating) me iban a hacer trabajar el doble, no me iba a quedar de brazos cruzados. Enseguida me vino a la mente un trabajo de hace dos años. No sería difícil encontrarlo. Un buen recorta y pega, unos añadidos por aquí y por allá y práctica solucionada. O sea, lo que ya se estaba fraguando en mi mente era plagiarme a mí misma, nadie me pillaría, aquél era un trabajo inédito, pasaría incluso cualquier programa de esos modernos que detectan plagios, ni siquiera necesitaba encontrar a un negro (ghost writer) que hiciera el trabajo por mí. Aquella situación tan rocambolesca en que me habían colocado me iba a ahorrar trabajo y tiempo.


Sin demora me puse a la tarea, the sooner the better (cuanto antes mejor). Lo he terminado un mes antes de la fecha tope de entrega. Han salido 20 folios. Sed breves, había dicho ella, supongo que para ahorrarse tiempo en la lectura.

Ahora solo me queda encontrar a alguien que tenga buena letra, por si cuenta para la nota, y se preste a escribir a mano, con boli azul, lo que yo he escrito claramente en el ordenador. Un buen acuerdo que satisfaga a ambas partes y asunto terminado.


Me pregunto cuál es el nombre que recibe la persona que copia a mano lo que alguien ha plagiado de sí mismo. Al ser un asunto tan novedoso no creo que exista el término, se necesitaría acuñar uno nuevo; se me ocurre que en inglés podría ser algo así como ghost cheater. Difícil traducirlo al castellano. Mejor que lo traduzca el mismo Equipo Docente de donde ha partido la idea, al fin y al cabo para eso sirve la universidad para investigar, innovar y dar solución a los problemas que la sociedad demanda.



lunes, 8 de marzo de 2010

If I were a man... I wouldn´t have a Day.



I know when they ask: -Are you going away again? And they make me feel guilty.

I know when they say: -Have you got a family? And they are surprised to discover that I do have one.
I know because my maternal instinct does not overshadow the paternal one.
Because I can´t stand the saying There´s only one mother. What about fathers?
Because I am so selfish that I fight to have a life and a family at the same time.
Because one plus one sometimes means one on top of the other.

That is why I know I should have been a man.


(Aquí decía: Para Luis Antonio: a ver cómo sales de ésta)


Translation:

Lo sé cuando preguntan: -Otra vez te vas? Y me hacen sentir culpable.

Lo sé cuando dicen: -¿Pero tú tienes familia?, y se sorprenden de que la tenga.
Lo sé porque mi instinto maternal no eclipsa el paternal.
Porque no me gusta el madre no hay más que una. ¿Y padres?
Porque soy egoista y quiero vida y familia.
Porque uno y uno no siempre da igual a dos sino a uno más otro.

Por eso sé que debería haber sido un hombre.

(Por hacer la traducción he perdido la foto)